Hace varios días que se vienen publicitando distintos intentos para modificar las reglas de juego de estas elecciones. En concreto, se intenta instalar que las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias a nivel nacional, terminaran siendo “caras” o una “gran encuesta”, pero en verdad lo que se busca concretamente es suspender las próximas elecciones, pasando directamente a las definitivas.

Pero, no caigamos en simplificaciones ni en dobles discursos. Las reglas de juego no pueden modificarse en mitad de las elecciones. Esto va directamente en contra de la república. No estamos discutiendo seriamente si las PASO sirven o no (algo que desde PROTECTORA estamos abiertos a discutir sin problema), si no que el oficialismo quiere hacer todas las trampas posibles para mejorar su posición, aprovechando el poder que tiene ahora, para renovar sus chances de conservar la gobernación.

Esto va en contra del sistema democrático y en perjuicio de los partidos de la oposición. No es el primer intento del oficialismo de meterse en la vida interna de los demás partidos (venimos viendo hace semanas sorpresivos cambios de filas –de políticos y de partidos-, modificaciones al régimen de publicidad partidaria, bajadas sospechosas de candidaturas, e intentos de coacción para lograr que contrincantes salgan de la elección). Son todos síntomas, no solo de un partido debilitado por cuatro años de gobierno en crisis, sino de una falta de respeto por los mecanismos básicos de una república.

Las PASO y su utilidad pueden discutirse sin duda, pero no podemos permitir que las reglas de juego de la democracia se modifiquen por la desesperación o conveniencia del partido gobernante. Si realmente tuvieran un plan de gobierno claro y un sincero interés en los mecanismos electorales, hubieran propuesto esto en los últimos tres años, o lo plantearían el año próximo. Esto no pasó porque el interés es electoral.

Pero tampoco podemos permitir, que un gobierno que no tiene ningún empacho en regalar fondos públicos a los más poderosos, venga a decir que una elección popular es un “gasto” que no puede afrontar.

Un ejemplo de cómo el oficialismo hace estos discursos falsos, es la ley que hace apenas unos meses este mismo gobierno aprobó –sin mucha discusión pública- sobre la economía del conocimiento: esta ley implica según cálculos oficiales un gasto de 3% del PBI nacional y terminará beneficiando enormemente a los grandes laboratorios médicos y las petroleras, y no únicamente a las pequeñas industrias de software (que fue como se la publicitó).

De la misma manera, hoy mismo en el boletín oficial se publicó la Resolución 336/2019 del Ministerio de Energía, que resolvió sin discusión alguna que se regalarían 4.500 millones de pesos en concepto de interés a las empresas de gas, -únicamente para ocultar los aumentos de este año-.

Es simple, las elecciones PASO saldrán 4 mil millones de pesos, la medida que livianamente tomó por resolución el ministerio de energía sale 4.500 millones de pesos. ¿Por qué nadie del oficialismo se preocupa cuando se pierde este dinero público, pero sí cuando la ciudadanía va a votar? Nuevamente, la discusión es falsa y oculta el miedo a la decisión popular.

La democracia la mejoramos con reglas claras y más democracia. No caigamos en la grieta ni en las falsas discusiones.